miércoles, 6 de abril de 2011

Psiquiatría y cotidianidad

Psiquiatría y cotidianidad.
Dr. Guillermo Batista M.
El grupo de médicos que constituyen la Lecnoica tienen como objetivo la evaluación integral del individuo .En lo que me concierne, en calidad de psiquiatra, observo a menudo las consecuencias que produce en el individuo la ruptura de su identidad personal y la repercusión de éste hecho en los distintos órdenes de la vida.
Al margen de los grandes síndromes psiquiátricos, se acercan a la consulta del profesional personas agobiadas por la angustia que les produce no encontrar la forma adecuada de solventar determinados conflictos o superar ciertas situaciones. La inmediatez de sus problemas les impide adoptar la perspectiva adecuada para dar con la solución al mismo tiempo que la ansiedad bloquea el razonamiento lógico y dificulta la salida de este estado ansioso.
Muchas de estas situaciones conflictivas por las que atraviesa el ser humano, que son precisamente las causantes de sus angustias, no llegarían a ocupar un lugar entre sus preocupaciones si fuera capaz de relativizarlas o, lo que es lo mismo, de abstraerse de ellas.
Nunca como ahora el hombre había tenido tantos medios para valorar su entorno, se diría que vivimos inmersos en un mundo inmensamente rico e influyente; no podemos escapar a la crispación colectiva que nuestra cotidianidad nos depara.
La orientación profesional que inspira mi ejercicio en el seno de Lecnoica, es llamar la atención respecto del peligro despersonalizador  que supone el hecho de vivir sistemáticamente supeditado al ámbito hostil de nuestras circunstancias ambientales y de convivencia, y alejado de la propia realidad personal.Ésta, en la medida en la medida en que no es tenida en cuenta, acaba por quedar bloqueada, al extremo de borrarse la conciencia de su existencia.Los individuos suelen saber más de lo que hacen y poseen, así como del clima sociopolítico, que quienes son , ignorando no sólo las características de su propio ser, sino ignorando, además, la posibilidad de conocerlas. De esta opacidad subjetiva, emerge la angustia-en sus diversas formas de  presentación-como una alarma que nos indica que estamos viviendo a espaldas de nosotros mismos.
Más allá de cualquier postura académica o corriente doctrinal, la psiquiatría encuentra su justificación en el máximo exponente de la no felicidad: el sufrimiento. Al margen de las causas provocadoras , endógenas o exógenas, el sufrimiento mueve al individuo a buscar ayuda. A menudo, en la práctica profesional, podemos concluir que la única forma de superarlo consiste en la búsqueda de  su antagónico: la dicha.
Un estado de angustia o desazón, provocado por la incapacidad para resolver determinadas situaciones, las cuales abundan en nuestro medio, puede resolverse mediante su relativización, estableciendo una adecuada valoración del conflicto y de su transcendencia para la realidad del propio i9ndividuo.Del mismo modo, consiguiendo un suficiente grado de autoestima e incluyendo como objetivo vital prioritario la autonomía personal y el libre albedrío , se establece el mejor antídoto contra el sufrimiento.Las circunstancias se vuelven más agresivas, si el ser humano les concede mayor reparo del que merecen; aún teniendo en cuenta que en nuestro ambiente actual hay motivos para inquietarse; resulta pues necesario replantearse por qué cosas merece la pena angustiarse o luchar.

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